Siempre que un
inmueble, piso o
casa, se vende o se
compra se realiza
una tasación, la
cual fija el precio
de la propiedad y a
partir de aquí se
obtiene una
valoración para los
propietarios a la
hora de vender y
para los posibles
compradores cuando
están interesados en
adquirir el
inmueble.
A la hora de
tasar una vivienda el perito o
el experto que contratemos o que
nos envíe el banco o la
inmobiliaria se fijara en una
serie de detalles para
determinar el precio.
Valor
de Mercado:
Es el precio que estaría
dispuesto a pagar un cliente por
el inmueble en el supuesto que
la persona que este interesada
en la compra no tenga ninguna
relación con el vendedor. En
este valor de mercado no se
incluyen las comisiones de la
inmobiliaria si las hubiera ni
gastos de la venta o impuestos.
Valor
de Comparación:
Este valor se estima fijándose
en el resto de la oferta
inmobiliaria, buscando
propiedades de características
similares añadiendo o quitando
valor en función a
características mejores o peores
de estos inmuebles. Una vez
localizadas estas propiedades y
sabidas las diferencias una
media de los precios marcara el
valor de comparación de nuestro
piso.
Valor
Máximo Legal:
Algunos inmuebles no pueden ser
vendidos por cualquier cantidad
al estar regulada su venta por
determinadas características
legales como pueden ser los
edificios que se han beneficiado
de subvenciones, como puede ser
el caso de las viviendas de
protección oficial, estas
edificaciones tienen tasada su
venta por tablas que se van
actualizando por la
administración.
Valor
de Hipoteca:
Es el valor en el que la entidad
bancaria a la que se le solicita
la hipoteca tasa el inmueble,
estas tasaciones son muy
conservadoras con los intereses
de la entidad y fijan un precio
por debajo de mercado ya que no
entienden de especulaciones o de
otros aspectos que sobrevaloran
una vivienda.
La
Tasación Bancaria:
Es la que nos exige
el banco o caja de
ahorros cuando
solicitamos nuestra
hipoteca y que nos
concederá el crédito
hipotecario, son
realizadas siempre
para evitar riesgos
crediticios, como
por ejemplo
inmuebles
sobrevalorados que
en caso de impago de
la hipoteca no
puedan ser vendidos
por el precio de la
deuda.
Las
tasaciones bancarias
suelen ser muy
conservadoras, sobre
todo en aquellos
casos en los que se
solicita el 100% de
importe de la venta.